• Colectivo de Cineastas

Carta pública a las autoridades del INCAA

Necesitamos seguir construyendo pensamiento acerca del cupo que solicitamos desde hace meses, no solo para la evaluación de proyectos sino también para la premiación. Es decir, para el fomento.


Tal y como expresó Nicolás resulta incómodo pensar en reclamar lo que se entiende como un “beneficio regalado”. Desde quienes producimos y trabajamos en cine, para quienes logran lugares de jerarquía es fácil sentir que “con esfuerzo se puede”. Pero las luchas feministas nos prueban que no podemos evaluar la realidad ajena desde la propia sin escuchar otras vivencias posibles.


Está claro que si en las escuelas de cine hay más mujeres que varones, y en la práctica profesional protagonizan los hombres es porque hay un cupo instalado hace 124 años, desde que el cine llegó a la Argentina. Si además consideramos las pocas compañeras travestis, dirigiendo películas con apoyo del INCAA nos daremos cuenta que este cupo ha sido con un porcentaje totalitario a favor de los varones. Sobre todo los varones que nacieron o han podido migrar a CABA. Esto que se nos presenta con naturalidad ha sido un cupo instalado, impuesto e injustificado. Por eso les llamamos a la reflexión, para poder evidenciar que ese discurso que pretende enaltecer a las mujeres y disidencias argumentando que tenemos que “hacer buenos proyectos para ganar” es tan hipócrita como el que asegura que todes les ciudadanes somos iguales frente a la ley, que nacemos con las mismas posibilidades y que si no progresamos es porque no nos esforzamos lo suficiente. Rechazamos rotundamente estas ideas meritocráticas que perpetúan el orden desigual.


El cine se muere cuando se escriben todas las historias para un mismo actor, cuando escribimos guiones sobre pobres sin nunca haber pisado una villa miseria, cuando se lo relega a argumentos vetustos preformateados en servicios de producción para plataformas extranjeras. Porque el cine es un lenguaje, y si dejamos de hablarlo en toda nuestra diversidad, se muere. La lengua que muere se lleva consigo la verdad de su pueblo. Si se la habla poco, si se habla siempre con los mismo códigos también se muere.


El cine es arte porque enuncia “una mirada particular”, es valorado cuando hace la

diferencia respecto de la mirada. Y “la mirada” no puede surgir si no es en la diversidad.

Es solo con un cupo igualitario que podremos garantizar “las miradas”. Y así también estaremos garantizando el trabajo a lo ancho y a lo largo del país. Tienen la posibilidad de hacer historia, tienen en sus manos la posibilidad de que surjan nuevas estéticas, un cine inolvidable. Tienen la posibilidad de escribir una nueva página de nuestra producción. No la dejen pasar.





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